Burnout

10 Sep 2007 Archivado en Ejerciendo, Personal

Volvemos de vacaciones y el que no sufre un síndrome es que es un soso. Uno puede elegir entre el post-vacacional, el de burnout, o el de agotamiento post-chiriguitero, dependiendo de la capacidad adquisitiva de cada cual.

Tan vacios están los periódicos de noticias y tan extendido el tema, que me escribe un cliente soltándome un marrón a la voz de “espero que no estés con la gilipuertez esa del síndrome post-vacacional”. A lo que, por supuesto, contesto que claro que no, que los abogados estamos hechos de granito castellano y que estas cosas no nos afectan.

Con la curiosidad picada por saber si me encuentro entre los grupos de riesgo, descubro que el nombre de burnout sydrome lo acuñó en 1976 la psicóloga social Christine Maslach por ser el que utilizaban de forma coloquial los abogados californianos para describir el proceso gradual de pérdida de responsabilidad profesional y desinterés cínico entre sus colegas (¿de qué me sonará esto?).

Me entero en el curso de este trabajo de investigación googleliano que, según Francisco Alonso-Fernández, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, el trabajo en la Edad Media era algo deleznable, que “todos hacían lo imposible por eludir”, lo que vino a jorobarse con la Reforma protestante del siglo XVI a partir de la cual en algunos países pasó a ser algo honroso.

Y digo algunos porque, según Alonso-Fernández, uno de los países que siguió oponiendo más resistencia a la introducción del trabajo en la cultura occidental fue España, que en el siglo XVII “ocupaba una posición privilegiada para desarrollarse como país sin necesidad de universalizar esta práctica”.

Creo que el Profesor Alonso-Fernández se queda corto en la cronología. Aquí la gente no está quemada por trabajar sino por no poder continuar la larga tradición del Lazarillo que tan bien ha representado el sector inmobiliario los últimos años: la tradición de trabajar lo justo para ir andando.

Módulos, autónomos y retenciones

9 Sep 2007 Archivado en Píldoras legales

La retención para autónomos que declaren por módulos se aplicará desde abril. Como consecuencia de la demora en la publicación del nuevo Reglamento del IRPF y de la Orden de Módulos para 2007, la nueva retención del 1% sobre los rendimientos netos de los autónomos que tributen por estimación objetiva no podrá aplicarse previsiblemente hasta el próximo 1 de abril.

La aplicación de esta retención no podrá realizarse hasta la finalización del plazo de renuncias y revocaciones, que acaba, en principio, el 31 de marzo de este año. Así, los autónomos deberán decidir antes de dicha fecha si se acojen o no a la tributación por módulos. Una vez en aplicación, la citada retención sólo será aplicable a aquellas facturas que se emitan a partir de ese momento.

Predicar con el ejemplo

7 Sep 2007 Archivado en Personal

¡Atención! Este es un post protesta.

Menos campañas truculentas, menos dejar a los madrileños sin puntos por ir a 75 por los tuneles de salida de Madrid y más predicar con el ejemplo.

Excepto en los casos en que la policía, municipal, nacional, autónomica o cuerpo o fuerza de seguridad del estado que toque, vaya a atender una urgencia que así lo requiera, no entiendo porque no les es aplicable la normativa de trafico que ellos mismos están llamados a velar.

Pienso en esto mientras veo conducir a toda caña a dos municipales por la carretera de Barcelona, que haciendo zig-zag entre los coches acaban saliendo precipitadamente de la autopista sin señalizar a maniobrá ni na. ¿Para qué? ¿es que se van a poner la multa a ellos mismos?. Cuando tengan la misma sensibilidad en la retirada de carnet a un camionero que se gana la vida tras la rosca con la de un policía incumplidor (¿se ha dado algún caso?) dejaré de quejarme.

Mientras, menos campañas luctuosas y más predicar con el ejemplo.

El Google que todo lo ve

6 Sep 2007 Archivado en Ejerciendo

Si planeas cometer una locura, no busques información sobre cómo hacerlo desde el ordenador de tu casa: la policía luego descubrirá que has preguntado a Google cosas tan sencillitas como “venenos que maten sin dejar rastro” o “cómo conseguir una pistola sin que nadie sospeche de que quiero matar al perro del vecino”; y a ver cómo explicas después que tú no tienes nada que ver con la muerte del chucho. Como muestra un botón: Melanie McGuire se cargó a su marido, lo desmembró y lo guardó en tres maletas. La descubrieron por sus búsquedas en el omnipresente Google.

Este “sucedido” no es reciente pero sí lo es la vuelta de las vacaciones de verano, uno de los períodos en los que más divorcios se producen en este país, seguido muy de cerca por las encantadoras fiestas familiares de Navidad. Así que, si a alguien se le están pasando ideas raras por la cabeza, que se contenga. Si no es por el mandamiento de “no matarás” al menos que sea por Google.

palomallaneza.com en El País

5 Sep 2007 Archivado en Personal

Blog de bloggers

El País, en su sección Blog de bloggers, ha tenido la amabilidad de invitar a esta bitácora a participar. Muchas gracias.

Periodismo de telefonillo

3 Sep 2007 Archivado en Estrambocidades

Los que hablan pestes de la televisión no exageran una pizca. Unas vacaciones en territorio nacional son suficientes para afiliarse al coro de los descontentos. Noticiarios que repiten el mismo reportaje de las toallas en Benidorm en todas sus ediciones; programas clónicos “ahora toca el novelón hay que elegir entre la fea gangosa o el Zorro sabrosón, ahora toca el programa en directo, cuidadito con el nombre que le pones al programa no te vayan a meter un pleito los de Telemadrid”.

Entre la paella y la caña, el sufrido veraneante nacional se enfrenta con un conjunto tal de infumables estereotipos que, la verdad, extraña que no haya más burricie y que la gente no vaya resolviendo sus prejuicios a golpe de botijazo con mayor frecuencia.

De todo este universo desconocido para mí -llego a unas horas a mi casa que sólo pillo la teletienda y los anuncios de politonos- lo que me tiene turulata es un nuevo tipo de reporterismo, el de telefonillo, que consiste en mandar al becario o colaborador -el del contrato de obra de tres cuartos de hora- a la puerta, portón o portal do mora el famoso de turno: “Un momento, compañeros que tenemos en directo a (póngase el nombre del colaborador/a) que se encuentra en la puerta de aluminio de la casa de Marujita Díaz. ¿Ha confirmado ya si las fotos que se han publicado en (póngase el nombre del medio escrito correspondiente) en las que aparece con el pelucón ladeado son un posado robado pagado?”… “Hola, (póngase el nombre del presentador del programa), me encuentro en el meollo de la noticia y, en directo para todos nuestros telespectadores, voy a presionar el botón del telefonillo de Marujita”. Siguen momentos de tensión. “Parece, compañeros, que Marujita prevenida de nuestra presencia al lado de su telefonillo, no nos quiere atender”. “Muy bien, fulanito, volveremos a conectar en directo para ver si conseguimos esas fundamentales declaraciones” Y así hasta que se agota el tiempo del programa o se casca el telefonillo, lo que ocurra primero.

Presencié una variante de este nuevo estilo de periodismo de investigación: el de la entrevista a pie de urgencias. Estaban entrevistando a una recepcionista de un hospital en el que habían ingresado de urgencias a un famoso torero. La susodicha, a pecho descubierto, nos relató con todo detalle las pruebas médicas que le habían hecho al enfermo antes de subirle a planta. Dudó cuando le pidieron el parte médico, por si se metía en un lío, pero se debió de acordar de lo orgullosa que su madre estaría viéndola en televisión, y lo soltó todo. Me salió la indignación abogacil que, a pesar de las siestas, sigo llevando dentro. ¿Dónde han quedado los partes del equipo médico habitual? ¿No le explican a los empleados de un hospital lo del sacrosanto derecho del paciente a la confidencialidad?

Ya sé que me pongo muy tensa con el respeto a la intimidad de la gente y con el cumplimiento de leyes fundamentales que nos protegen a todos. Ya sé que soy una aguafiestas, con la gracia que tiene ver a la Pantoja fotografiada a lo Al Capone.

Doy gracias al cielo por llegar a mi casa justo para ver las buenas series. Si me tuviera que quedar en casa ya habría percutido la tele por la ventana y yo detrás.

Perry Mason

2 Sep 2007 Archivado en Ejerciendo, Personal

Un recuerdo de la niñez que no recuperé hasta terminar la carrera me situaba en el despacho de mi abuelo los domingos por la tarde jugando a los juicios. Recuerdo que el código, la ley, la biblia para jurar, el centro de la sabiduría judicial lo constituía un ejemplar del Diccionario Cuyás, una de las pocas cosas que conservo de él aún hoy.

Y todo por ver Perry Mason. De ahí supongo que me habrá quedado la afición a las películas y series de abogados.

Pero una cosa es el entretenimiento y otra que esto de la toga en España se parezca en algo a Boston Legal, Justice o Shark. Ni las conversaciones de pasillo son tan ingeniosas, ni se dedican todos los recursos de un despacho a llevar un solo caso, ni -dicho sea de paso- te llevas el 50% de una indemnización por daño moral de 100 millones de dólares. Me veo en la obligación de advertíroslo a aquellos que ahora andéis jugando a los juicios, a golpe de Wii -no os veo con el Cuyás, la verdad-.

El que venga que lo haga sabiendo a que se expone.

La concesión del teléfono

31 Aug 2007 Archivado en Ejerciendo, Ley y literatura

A mí me enseñaron en el colegio que leer era sufrir. No sé si por pertenecer a una cultura de tirarnos a la calle o por ser una inculta, la verdad es que los clásicos de lectura obligatoria hicieron que tuviera aborrecimiento por una actividad que, con el paso de muchos años, se ha revelado como una de mis favoritas.

Descubrí que, como todo deporte, la lectura requiere fondo y ese fondo se gana poco a poco. Como los libros pseudohistóricos que ahora se llevan tanto no me gustan gran cosa, para recuperarme de las pruebas lectoras más duras, me he dado a la novela negra. Y de entre sus grandes autores me he enganchado a Andrea Camilleri, a su personaje, el comisario Montalbano, y a sus narraciones de la Sicilia profunda que se parece tanto a como nosotros éramos hace nada.

Una de las obras de Camilleri sin Montalbano es La concesión del teléfono, un divertido libro repartido entre la correspondencia que se mandan y las conversaciones que mantienen los personajes de la novela en la Italia de finales del XIX a cuenta de una petición para instalar una línea telefónica. Las cartas y comunicaciones están llenas de ese lenguaje administrativo y judicial tan pomposo y redicho, que, sorprendentemente, seguimos usando los abogados sin que se nos caíga la cara de vergüenza.

Los detalles de la instalación de la línea nos recuerdan que hace 100 años no sólo no había internet, sino que no había ni interconexión: la línea se instalaba físicamente entre dos terminales que sólo podían comunicar la una con la otra. Los detalles técnicos y las complicaciones para obtener los permisos para poner los postes eran más complicados que la obra de El Escorial.

Y todo esto en medio de una Italia llena de revueltas, de Prefectos pirados que le dan a la Cábala, de Carabineros enfrentados a la Policía, y de mafiosos al estilo Corleone que lo mangonean todo con enorme habilidad y medias palabras. En fin, que el protagonista monta un fregado importante para instalar la línea “punto a punto” ¿Para qué? ¡A leer el libro!

Con AENA hemos topado

29 Aug 2007 Archivado en Estrambocidades, Personal

Estamos todos bastante hartos de descalzarnos en los aeropuertos y de tener que desmontarnos nosotros mismos y nuestro equipaje en infinitos módulos. Que si el abrigo, que si el portátil, que si el neceser transparente, que si la chaqueta, que si quítese las alpargatas que la cuña es potencialmente explosiva.

Más de uno juramenta en hebreo e incluso, como en mi caso, se agarra una tajada de vodka antes de donárselo al segurata del aeropuerto.

Parece que estas normas, absurdas por muchos motivos -mientras me intervenían la botella de vodka llevaba olvidada en el bolso una botella de agua de medio litro que pasó desapercibida-, no se las perdonan ni a los peregrinos portadores de agua bendita. Éste fue el caso de los viajeros pontificales del primer vuelo charter a Lourdes de la Obra Romana de Peregrinajes (agencia de viajes del Vaticano) a los que se les obligó a entregar cualquier recipiente con agua bendita del santuario de capacidad superior a 100 mililitros.

Unos pasajeros optaron por beberse el agua bendita y otros andan contritos pensando si los del aeropuerto de Tarbes van a tener el cuajo de tirarla.

Ninguno queremos morir estallados en un avión, pero ya son muchas las normas que, desde el 11-S, se ponen del lado del orden orweliano en la clásica tensión entre legislar a favor de la seguridad limitando los derechos y libertades.

Les veo vendiendo el agua bendita en el Duty Free.

Plazos y agosto (y vi): Constitucional

20 Aug 2007 Archivado en Píldoras legales

Terminamos esta serie veraniega, aburrida pero útil, recordando que, para tranquilidad de abogados y procuradores, durante agosto no corre el plazo para interponer el Recurso de Amparo de los artículos 43.2 (20 días) y 44.2 (30 días) de la LOTC.

Acerca de Palomallaneza.com

Esta es el blog personal de Paloma LLaneza. Gracias por visitarlo. Para comentarios, sugerencias o contactar conmigo: info[arroba]palomallaneza.com


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