Decálogo del legal-blogger
Aunque con nombre de grupo guerrillero, el amigo Erik se ha escrito un decálogo de 11 puntos en los que establece unas buenas prácticas, guía-burros que dirían las abuelas, para un comportamiento legal en la 2.0.
Gracias, Erik, por resumirme horas de discusión con el personal.
Gracias YouTube
Comprendo que están muy vistos los chistes, pero la señora es épica. Y además me quita 5 minutejos de las conferencias-charlas-chorreces-varias, que siempre se agradece
Desde León con amor
Mi señor padre, que ya no tiene edad de conducir, recibió una multa de ese “centro centralizado” de multas que hay en León. Un radar “presuntamente” le pillo dándole al acelerador (no mucho) y mi padre mantenía que el en esas fechas no estaba donde se sacó la foto: doy fe de que era así. Pero como no soy funcionario público, lo que yo diga importa un congo.
Con la centralización del sistema de multas y del consiguiente expediente en León, se está impidiendo de facto el derecho de audiencia que todo interesado tiene. Esto supone que nos tenemos que comer con patatas lo que diga un radar o el sistema informático que, según me han dicho los iluminados del Canal de Isabel II esta mañana (que me han cobrado dos veces el recibo lo que nos les impide amenazarme con cortarme el agua por impago), no se equivocan nunca.
Si no te puedes personar, si no puedes ver el expediente, a ver como cuestionas las pruebas que el mismo contiene. No esperarán que los conductores de este país vayan a tomar razón del expediente a León o que mi padre se conecte a internet. A ver si encuentro un rato y me hago una tesis sobre este tema.
Y, mientras, unos minutos musicales
¡A Twitter vas!
Puedo ratificar que la sociedad en su conjunto, y los amiguetes con los que compartí la Copa del Rey en Palma, en concreto, están en estado avanzado de vuelta a la infancia. Equipados con iPhones y tarifas superplanas, como no te andes con ojo ¡a Twitter vas!. Y ahí que te ves inmediatamente colgado con cara de pasmo y la celulitis al viento para que Demi Moore y el resto de los creyentes del pajarito la disfuten, sin que te de tiempo a tirar por la borda al fotógrafo y su conexión 3G.
No os cuento la cena que me dieron en el Mar Salada: todos tenían la cara azul iluminada por la pantalla de su cacharrito. Ya no vale la pena ni vestirse ni prepararse una buena conversación para hacer la velada agradable: con que rellenes 140 caracteres vas que te matas.
Tras esta amenaza infantil, en definitiva, subyacen problemas legales que, espero, nos den de comer a los abogados por un tiempo. La gente se olvida de que fotografiar a una persona de la calle y publicar su foto sin su consentimiento invade la ley hasta la cocina. Ninguno somos famosos, ni los que sacan las fotos están amparados por el derecho fundamental a la libertad de información. Y por mucho que lo use todo el mundo con emoción, Twitter no es un medio de comunicación protegido por la libertad de prensa.
Así que cuidadito con las prisas y la inmediatez que, con un poquito de ganas y mala leche, vais a sacar de la indigencia a toda una generación de abogados.
En las nubes

Cuando una madre te decía que estabas en las nubes, lo siguiente que recibías era una colleja o una charla de campeonato sobre los valores de la disciplina, la constancia y el trabajo bien hecho.
Ahora estar en la nube, no muchas sino una sola, en singular… es lo que más reponemos. Mi provecta edad me hace mirar esta “tendencia” con un cierto cansancio y una cierta desesperanza en lo que a la seguridad y protección de la intimidad se refiere. Para los juristas esto de la cloud es una puñeta: vete tú a fijar una jurisdicción para lo que está hiperdistribuído vaya usted a saber donde.
Mientras, la gente se dedica a contar su vida y desgracias montado en lo alto de los cumulonimbos creyendo que, como están suspendidos en agua evaporada, lo de acordarse de los muertos de sus jefes no se va a notar demasiado. ¡Error! Demandar a Facebook por su opaca política de uso de datos personales o de apropiación de las fotos de sus usuarios está jorobado; pero que tu jefe te pille criticándole o tu novio poniéndole los “vitorinos” a golpe de twit está tirado. Esto es una situación de asimetría evidente: un mal día en el trabajo lo tiene cualquiera y antes, cuando se tenía en el bar, la cosa quedaba entre restos de cañas y torreznos. Pero si el mal día lo tienes en Facebook o el en el Tweety, prepárate para que se entere todo el mundo y por el resto de tu existencia, porque no hay modo de tragarte las palabras que tecleaste en pleno furor (uterino o del otro).
En fin, que las madres, como siempre, teniendo razón: no se puede estar en las nubes, aunque sea en singular.
La pulserita mágica
Ahora que tanto se habla de la convergencia de la seguridad física con la digital, y con las manías que a uno le quedan después de tanto tiempo en este sector, no dejan de sorprender algunas situaciones como la que acabo de vivir.
No voy a negar que estaba buscando una excusa para deciros que estoy en la Copa de Vela en Palma, disfrutando de un güisquito de 30 años en la sala VIP como una señora… todo ello por gentileza de la gente de Autoritas (¡Gracias!). Para que te traten así sólo hace falta un salvoconducto: la pulserita mágica de la foto.
En la calle de entrada al Real Club Naútico de Palma, la Policía tiene montado el consiguiente chiringo de seguridad, camioncito con scanner mediante. El primer día que llegas, como buen inclusero, tienes que identificarte a la entrada ante un policía, dicho sea de paso, no muy espabilado y bastante malhumorado. A partir del día en que te ajustas la pulsera, ni te vuelven a identificar. Y a una le surgen varias dudas que nadie contesta ¿Y si le paso la pulsera a otra persona el segundo día para que pase hasta la cocina? Alguien me responde que es una pulsera de un sólo uso que si te la quitas no te la puedes volver a colocar ¡Incorrecto! Ayer me la quité porque no me hacía juego con el bolso - hay que decir que la gente no se la quita porque le encanta que le traten como a un VIP en las tiendas de Palma- y me la he vuelto a colocar esta mañana. Así que, entre esta debilidad, y el hecho de que la mochila pase por el escaner pero uno no, se me ocurren múltiples variables para sortear los controles con éxito.
También se me ocurren muchas maneras de mejorar el control de acceso sin retrasar la entrada de las tripulaciones ni de los visitantes a la zona del Club. Pero no me pagan para ello.
Os dejo que se me está dehaciendo el hielo en forma de pelota de tenis y se me va a aguar el güisqui.
Best seller
Seguro que no soy la única que se pregunta como se construye un best seller, pero seguro que voy a ser la única autora de un best seller que no se lleva un duro.
Tras una pila de años trabajando en la norma 27004 de “measurement”, recibimos la noticia de que ISO la ha identificado como un potencial best seller. Con tan fausto motivo, me han pedido que participe en la campaña de marketing.
¿Acabaré en una caseta de la Feria del Libro firmando normas ISO? Espero que en ese caso ISO se pague las cervezas.
Staying alive
Ya comentamos en este blog hace unos días la nueva iniciativa legislativa que permitirá a la Admnistración Obama no sólo “apagar” internet, sino escanear la información y bases de datos de muchas entidades privadas.
En el más puro estilo Obama, ya ha dado uno de sus elaborados discursos y ha colgado un vídeo en la cuenta de Vimeo de la Casa Blanca.
Staying Safe Online: The Need for Cybersecurity from White House on Vimeo.
Sólo me pregunto si llegan tarde: no sólo porque los chinos ya están en condiciones de apagar internet y de ganar una guerra cibernética con tres golpes de ratón, sino porque es tarde para rescribir su constitución. Un problema que, por cierto, tampoco tienen los chinos.
Via :: RosaJC
Legado digital

Antes la preocupación postmortem era dejar la herencia a los que te sacaran brillo a la tumba y no al primero que llegara a la casa y arramplara con la plata. Gracias a Internet, ahora lo “arramplable” no está en los cajones de la cómoda.
Facebook y otras redes sociales van a conseguir, con su politica de que hagamos amiguitos hasta muertos, que vivamos para siempre. ¿Tendremos que incluir en nuestros testamentos albaceas digitales para que gestionen nuestras cuentas y, en definitiva, nuestra “posteridad”? ¿Se gastarán nuestra herencia pleiteando con Facebook?
Sugiero gastarlo antes en cañas.
¡Por fin!
Bailaría la conga si no me pillara tan cansada y con tanto lío en casa.
La norma de medidas, la tan traída y llevada ISO 27004 ¡pasa a FDIS! O lo que es lo mismo, si un cataclismo pandémico o económico no lo remedia, estará publicada a finales de año.
Estoy trabajando en los comentarios, así que no os puedo adelantar como ha quedado hasta que lo vea con mis propios ojos. La confidencialidad me impide publicarla, pero no haceros un resumen (mejor yo que la he sufrido en mis carnes que no otros que van poniendo en las ofertas que la han hecho ellos cuando ni pertenecen al SC27 español ¡hay que jorobarse!)
Y si tengo un rato, cosa que no tengo desde hace rato, os contaré como van las demás normas y que decisiones se han tomado en la reunión del ISO SC27 que hemos tenido en Pekín en medio de la “pandemia”.
Os adelanto dos cosas: que las nuevas 27001 y 27002 van como un tiro (así que si no os sabéis las actuales esperad a las nuevas), y que será Microsoft quien nos pague los cafés en su sede de Redmond donde tendrá lugar la próxima reunión. Me llevaré el Mac para molestar.