Paloma Llaneza

"Con lo gruñona que eres, molaría hacerte una serie". Rosa J.C.

Archive for the ‘Procesos históricos’ Category

El pen drive del caso Gürtel

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Publicado hoy en aedel

Para evitar hablar de la sacrosanta relación abogado-cliente y de cómo algunos magistrados se la saltan a la torera y con ella las garantías constitucionales, conviene centrarnos en el tan traído y llevado USB intervenido al contable de los imputados y de cómo su contenido, parece, se va a convertir en la prueba reina de este proceso.

Si, como espero, las conversaciones entre abogado-cliente sobre la veracidad del contenido del tan sobado USB se sacan del proceso ¿quién asegura que lo las Excel son auténticas? ¿quién asegura su integridad?

La Gaceta de los Negocios nos describe cómo se autentica un pen drive en los juzgados españoles y no podemos dejar de pensar que necesitamos, cada vez con más urgencia, una ley de pruebas que permita hacer estas cosas no ya con más diginidad, sino con mayor rigor.

Si queréis leer el texto, aquí os lo colgamos en pdf.

Escrito por Paloma LLaneza

Octubre 13th, 2009 a las 8:43 pm

David v. Goliat

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Ya sabeis de mi afición por las historias de abogados, de cómo se fraguan los procesos, de la intrahistoria judicial. Me ilusiona pensar que esta profesión a veces vale la pena, que se puede hacer justicia, que puedes hacer la vida de los demás mejor con sólo una libreta, un lápiz, la ley y mucha perseverancia.

Por eso, de la sentencia en el caso Microsoft, aparte de compartirla plenamente, me conmueve la historia de un David  que se llama Cecilio Madero, que al mejor estilo Gary Cooper, se ha enfrentado al abusón de la clase, Microsoft.

Mientras Microsoft le echaba un pulso a la UE, con batallones de abogados, relaciones públicas, lobbystas y Presidentes, la UE contaba con la razón, una Comisaria convencida, Neelie Kroes, unos cuantos funcionarios y un quijote madrileño, pero manchego de adopción llamado Cecilio.

Mientras quede gente así y tribunales con ganas de hacer justicia aún hay esperanza.

Escrito por Paloma LLaneza

Septiembre 24th, 2007 a las 9:00 am

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Alcatraz

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Alcatraz

Entre lo aburrida que es San Francisco y lo cinematográfica que es Alcatraz, no he podido resistirme a hacer la clásica visita de turista a La Roca.

Tras la visíta con audioguía a la prisión (que, atendiendo a la narración, debía de ser un sitio estupendo para vivir) me hice con un facsimil de las normas de comportamiento que se entregaban a los prisioneros al entrar y que tenían que tener siempre a mano. Su lectura es interesantísma por la claridad del redactado y por la precisión de todas las normas, incluído un dibujo en donde se indica donde cada interno debía de poner sus cosas en la celda: desde los libros, hasta la caja de pintura, el instrumento musical o las zapatillas de andar por “casa”.

La norma que más éxito tiene y que está reproducida en camisetas, carteles y tazas para el café es la número 5: “Tiene derecho a comida, ropa, techo y atención médica. Todo lo demás se considera un privilegio”.

Teniendo en cuenta el problema que hay en Estados Unidos con la atención médica, va a ser verdad que estar preso allí era un chollo.

Escrito por Paloma LLaneza

Junio 12th, 2007 a las 9:00 am

Desde la tanqueta

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Gracias al croquis del incombustible Txetxo he conseguido llegar a la sala de la Casa de Campo donde se celebra el Juicio del 11-M.

Nada más llegar me entero de que hay dos imputados en huelga de sed y confundo a Victoria Prego con una señora de la limpieza, vestida como va en tonos verde quirófano. Parece que hay novedades: hay varios en huelga de hambre y sed como estrategia para suspender la vista. Rafa y los españoles no se apuntan.

Gómez dicta una resolución in voce en la que informa que ponerse en huelga de hambre constante la vista oral integra la “conducta inconveniente” a la que se refiere el artículo 687 LECrim, por lo que, no sólo no suspende, sino que les apercibe de que serán expulsados temporal o definitivamente del juicio oral y que se continuará el mismo en su ausencia.

A la vista de lo dicho, el Egipcio ha decidido ponerse el chándal verde del Carrefour cubriéndose la cabeza, como un Julián Muñoz cualquiera a la salida de los juzgados. Unos se ponen en huelga de hambre por amor y otros para suspender un juicio. Mira a su abogado que está leyendo una carta probablemente con sus instrucciones. Se ha dormido contra el cristal blindado. Ahora se ha caído sobre un coimputado. Parece que intenta provocar su expulsión de la sala. Visto que no funciona, se despereza. Otro de chándal se tira en el banquillo todo lo largo que es. Charla animadamente con los chicos de la celda. Gómez no interviene.

Mientras, la fiscal pregunta a los peritos sobre Mina Conchita. Nos proyectan un video promocional de Mina Conchita “Ciudad de vacaciones” al que sólo le falta la música de Verano Azul. Cuando toca la pericial de los móviles, Rafa se adelanta al primer banco desde donde toma notas con fruición.

Aquí hace un frío que pela. Descanso al fin, pitillo a la puerta, los chicos de la prensa salen chutando detrás de un informe pericial (EL informe pericial). Uno de los letrados informa de que sólo les sueltan 200 de los 600 folios del bendito informe. El resto, parece, a informarse en secretaría. Idas y venidas de los letrados a calabozos para averiguar si sus defendidos se incorporan o no a la huelga de hambre.

Entro y me siento ¡Gran emoción!, levanto la mirada y Gómez está de pie, a mi lado, apoyado en los estrados de la acusación charlando con la Prego. Hablan de la huelga de hambre y sed. Gómez le informa de que en la enfermería del Tribunal hay goteros de salino. Por si nos da una lipotimia a los presentes o a los imputados. Estoy por pedir unas mantas o que bajen el aire acondicionado.

Retomamos la vista. Les toca a las defensas. Seguimos a vueltas con los teléfonos móviles y las cabinas de Avilés.

Trashorras nos enseña su espalda hasta un punto de su anatomía que ninguno querríamos tener a la vista, mientras uno de los imputados árabes sigue pegándose una siesta como parte del numerito de la huelga de hambre. Avisan a Gómez, ya lo ha conseguido: le expulsa y ordena que, en su caso, se le hidrate.

Interviene Chalaris y comienza el baile de folios y de preguntas incomprensibles. Gómez hace un ejercicio de paciencia. No sabemos si es que no se maneja con el idioma, o su problema es que no se maneja con la defensa. Le reconviene Gómez. Abruptamente ya no tiene más preguntas.

Por fin interviene un Letrado al que se le entiende todo. El Guardia Civil visiblemente cabreado en la línea del que comentó que “eso no lo sabía ni Dios”, afirma que 15 segundos de llamada bastan para “acabar una relación sentimental”. Mientras, el egipcio menea a media pecera para tirarse a dormir, probado sistema de expulsión. Lo consigue al fin y es expulsado.

Se levanta la sesión hasta la tarde.

Escrito por Paloma LLaneza

Mayo 16th, 2007 a las 3:40 pm

Pacicos de mi vida

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Leyendo en los medios de comunicación el enfrentamiento entre la Fundación Antonio Saura y las herederas del artista sobre su última voluntad expresada en un documento escrito a máquina, me ha parecido que la cuestión discutida en el Supremo es el cumplimiento de los requisitos del testamento ológrafo. Y digo me parece, porque no he podido encontrar la sentencia para ser más precisa.

Hay mucho mundo en el Código Civil y muchas figuras e instituciones de origen latino que nos aprendimos a pistón y que algunos nunca hemos usado. Una que siempre me llamó la atención por su simplicidad y por su intimidad es la del testamento ológrafo que permite testar sin salir de casa. Eso sí con unos requisitos legales: que sea manuscrito, fechado y firmado por el testador, y que contenga de manera clara su voluntad.

Todavía me acuerdo, por ser un clásico de ayer y hoy, el ejemplo de testamento-carta de Pacicos de mi vida.  El Supremo el 8 de junio de 1918 (vamos, hace nada) consideró que era un testamento la carta que Doña Matilde mandaba a un tal Pacicos y que rezaba así:

“Peñafiel a 24 de Octubre de 1915. Pacicos de mi vida: en esta mi primera carta de novios va mi testamento, todo para ti, todo, para que me quieras siempre y no dudes del cariño de tu Matilde”.

Así que los que aún escribís a mano, cuidado con lo que ponéis por escrito.

Escrito por Paloma LLaneza

Abril 11th, 2007 a las 12:11 pm

Luego te lo cuento si hace falta

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Sentado de medio lado con un brazo colgando por detrás del respaldo, con el micro en la mano en plan crooner, veo en directo el interrogatorio del Fiscal a Mouhannad Almallah ‘Dabas’ en el juicio del 11-M.  Tutea a la Fiscal (¿será porque es mujer?) y le pospone la respuesta como si se fueran a tomar un café después. Ahora nos relata como arregla electrodomésticos. Ahora como es simpatizante de los Hermanos Musulmanes. Va sobrado. Le pregunta un Letrado de la acusación particular, es un hombre, se pone más recto y baja el tono. Dice que se dió de alta en el PSOE después de los atentados. El Presidente de la Sala dirige este interrogatorio dentro de los límites de su función y hace indicaciones al Letrado de cómo ha de preguntar. Es sorprendente el manejo que tiene del Sumario.

No es que haya estado en la Sala: como en el canal 24 horas de Gran Hermano, es posible ver este juicio en directo a través de Internet. No es la única modernez que tiene este juicio. No es habitual ver a los miembros del Tribunal con portátiles delante (alguno de sus miembros se le nota un poco tenso con el pirrinchi). Nunca he visto antes que no sea necesario que se levante un oficial del juzgado a exhibir un documento, y que, en su lugar sea proyectado en una pantalla de plasma. La traducción simultánea inalámbrica no se ve tampoco todos los días por estos pagos. El que llegue tarde a las declaraciones en tiempo real, puede consultar los títulares que la resumen.

Si no fuera porque no nos podemos levantar en los juicios, pasearnos y gritar “argumentativa”,  es la primera vez que veo en este país un juicio tan mediático e internáutico. A pesar de que comprendo que hace falta paciencia para seguir un proceso tan largo, creo que es una oportunidad inigualable para que los ciudadanos conozcan el modo en que se desarrollan aquí los juicios penales.

Ahora más que nunca podemos decir: ¡audiencia pública!

Escrito por Paloma LLaneza

Febrero 21st, 2007 a las 9:00 am

C.3.3.

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Oscar Wilde era un autor genial y un cliente pésimo, esos que no te hacen caso porque creen que no necesitan consejo y que los abogados somos un mero instrumento de transmisión de sus pensamientos. Esta actitud suele ir acompañada de la ocultación de datos relevantes al abogado que, a la postre, se vuelven en contra del propio cliente. Muchos clientes son así y así les va.

A estas alturas no es un secreto la homosexualidad de Wilde, lo que si ha cambiado es su consideración legal: hasta mediados del siglo XX el “sarasismo” era delito en Gran Bretaña penado con la cárcel. Wilde tenía un novio, Lord Alfred Douglas, hijo del octavo Marqués de Queensberry, un hombre poco acostumbrado a que le llevaran la contraria y que hizo de su odio a Wilde por la relación con su hijo una cruzada.

Un día se plantó en Albemarle Club londinense que frecuentaba Wilde y le dejó una nota al portero en una de sus tarjetas de visita: “A Oscar Wilde, que alardea de sodomita” (por cierto, con faltas de ortografía). Doce días esperó la tarjeta a que Wilde llegara y la leyera. El portero, que la había leído antes, aseguró a Wilde que nadie más la había visto. La cosa podía haberse quedado ahí pero Wilde decidió querellarse contra el Marqués. Contrató al abogado Charles Humphreys que, antes de aceptar su defensa, preguntó a Wilde qué había de cierto en la afirmación de Queensberry. Éste contestó que nada y aquél aceptó. Y ahí comenzó el fin de la vida pública y privada de Wilde.

El jurado declaró al Marqués no culpable ya que consideraron que Wilde sí que había alardeado de su orientación sexual. Esta absolución estuvo seguida de la detención de Wilde sin fianza, del embargo de sus bienes y de su expolio. El 26 de abril de 1895, se inició en el Old Bailey el primer proceso contra Wilde por pervertir a la juventud y contra Alfred Taylor, por proporcionarle jovencitos. Los testigos estaban pagados por Queensberry y Wilde tuvo una actitud entre apática y ofendida durante todo el proceso. Su preocupación era defender a Lord Alfred Douglas, que, por cierto, como siempre en su relación, no estuvo a la altura, ya que parecía que salía con Wilde sólo para fastidiar a su padre.

El abogado de Wilde en este proceso, Edward Clarke, consiguió que el Jurado fuera incapaz de alcanzar un veredicto y que se pusiera a Wilde en libertad. Ésta le duró muy poco, ya que se había decidido condenar a Wilde aunque hubiera que iniciar un segundo proceso. Y así se hizo. El 20 de mayo de 1895 se inició el segundo proceso en su contra que resultó en una condena a dos años de trabajos forzados que cumplió en la cárcel de Reading donde perdió su nombre (paso a ser el preso C.3.3.) y la salud. Tenía 41 años cuando entró.

Los dos procesos fueron un verdadero linchamiento, lleno de testimonios falsos y de interpretaciones maliciosas de las obras de Wilde.

En la prisión escribió De Profundis, una larga epístola a Lord Alfred Douglas, que, por su comportamiento mezquino, nunca se mereció. Wilde murió en Francia tres años después de salir de la cárcel.

Valdemar publicó la transcripción íntegra de los tres procesos. Vale la pena leerlos para saber lo que no se debe hacer.

Escrito por Paloma LLaneza

Enero 29th, 2007 a las 9:00 am

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El proceso a María Antonieta

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Detrás de todo proceso hay un abogado… o más de uno. No voy a hablar de los malos abogados (que los hay) sino de aquellos que han intentado que algunos juicios no se convirtieran en un mero trámite para la sentencia ya redactada.

Se requiere valor para ir contra el poder establecido y más si ha perdido el norte y guillotina a todo lo que se le pone por delante. Éste es el caso de los abogados que defendieron a María Antonieta en la burla que fue su proceso: Guillaume Alexandre Tronsson y Claude François Chauveau-Lagarde. Éste último incluso fue detenido y juzgado por haber defendido “demasiado bien” a su cliente. Cuando, durante la época del Terror, se suprimió el derecho de los acusados a un abogado que les defendiera, Chauveau-Lagarde se retiró de la profesión.

El 3 de octubre de 1793, Maria Antonieta es puesta a disposición judicial ante el tribunal revolucionario, presentándose como acusador publico Fouquier-Tinville.

A diferencia del juicio a Luis XVI, en el que se había intentado mantener algo las formas, el de Maria Antonieta es una chapuza: el expediente es a todas luces incompleto, Fouquier-Tinville no aporta todos los documentos de Luis XVI en los que basa la acusación, los testigos son pocos fiables e incluye al Delfín, el heredero de la corona e hijo de la acusada, como testigo de un delito de pederastia. El Delfín es obligado a acusar a su madre y a su tía de haberle incitado a la masturbación y participar a ciertos juegos sexuales. Las madres presentes en la sala del juicio ante el grito indignado de Maria Antonieta estuvieron a punto de amotinarse.

Frente a la acusación de alta traición, sus abogados, que no habían tenido acceso al expediente, solo pueden leer, en voz alta, algunas notas que pudieron redactar. La condenaron y la guillotinaron al día siguiente.

Lo que es una pena que sigan pasando estas cosas.

Escrito por Paloma LLaneza

Enero 18th, 2007 a las 9:00 am

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