Archive for the ‘Ejerciendo’ Category
Santos inocentes
Había una costumbre en la prensa escrita (también en las televisiones) que consistía en introducir una noticia falsa, generalmente indolora, para celebrar esta festividad sin necesidad de poner purgante en el café a nadie, costumbre patria ésta útima que solía ir acompañada de retortijones y de la frase “¡es que no sabes aguantar una broma!”.
Esta tradición, que ayudaba a la venta de prensa -pues llevaba aparejada la compra de todos los períodicos para encontrar la inocentada-, fue abolida por El País al considerarla poco seria. Trás él todos los medios de comunicación se deshicieron de una de las tontadas que me hizo lectora de prensa.
Hoy me llama un amigo y compañero de profesión para decirme: ¡Oye!, parece que han reeditado lo de las inocentadas en prensa ¡sales en la portada del Cinco Días!.
Pues será.
Evaluamos y ganamos
Después de año y medio de trabajo y revisiones, conseguí, como experta del esquema Europrise, que se certificase el Turno de Oficio del Colegio de Abogados de Madrid. Hay fotos que ya colgaremos, pero os dejo no sólo con las notas de prensa, sino con el acceso al certificado y, lo que es más interesante, al short report, resumen de las 150 páginas de informe de evaluación.
El Ilustre Colegio de Abogados de Madrid consigue el Sello Europeo de Privacidad (EuroPriSe)
Madrid/Kiel, 3 de noviembre de 2009
Hoy en Madrid, en el marco del Seminario EuroPriSe, enfocado a tratar especialmente temas relativos al trabajo de las autoridades de protección de datos, se han concedido dos nuevos Sellos Europeos de Privacidad. El sello fue entregado al Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) por su “Solución para la gestión del servicio de Justicia Gratuita”.
Este servicio TIC demostró satisfactoriamente su cumplimiento de los exigentes requisitos de la legislación europea de protección de datos. En el sistema jurídico español, como en otros muchos países, el Estado está obligado a prestar ayuda a las personas que de otra manera no podrían costear los costes de una representación legal. El ICAM está obligado a verificar si las solicitudes de ayuda presentadas por los ciudadanos cumplen los requisitos de la ley. Para cumplir con esta obligación, el Colegio de Abogados de Madrid utiliza su “Solución para la gestión del servicio de Justicia Gratuita” que comprende la operación de un aplicativo desarrollado por el propio Colegio para gestionar la base de datos de Justicia Gratuita y el interfaz web que permite a los colegiados acceder a la información respecto a pagos pendientes y fechas de los mismos.
“Solución para la gestión del servicio de Justicia Gratuita” del ICAM ha demostrado con éxito su cumplimiento de la legislación europea de protección de datos y se les ha concedido hoy el Sello Europeo de Privacidad Europeo -EuroPriSe. “La evaluación de la “Solución para la gestión del servicio de Justicia Gratuita” confirmó que el ICAM pone un gran énfasis en la implantación de importantes medidas técnicas y organizativas para asegurar la máxima confidencialidad, integridad y disponibilidad de todos los datos personales procesados. El ejemplo del ICAM muestra que la obtención de un sello EuroPriSe no es solo atractiva para las empresas privadas, sino también para entidades públicas o que ejercen potestades de Derecho público” comenta Antonio Troncoso Reigada, Director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid (APDCM).
EuroPriSe is delighted to announce the awarding of European Privacy Seals to the IT-based “Legal Aid Solution” developed and used by the bar association of Madrid and to Iberemec’s web based client module of its customer relationship management (CRM) system “Iberemec CRM”.
On November 03, 2009, the bar association of Madrid (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid – ICAM) was awarded a EuroPriSe certificate for its “Legal Aid Solution”. ICAM is legally obliged to check whether legal aid requests filed by citizens meet the requirements established by Spanish law. Fulfilling this legal obligation, ICAM makes use of the “Legal Aid Solution” encompassing the operation of internally developed software managing the legal aid database and a web interface allowing independent duty solicitors to access information about pending legal fees and payment dates.
The evaluation performed by EuroPriSe Expert Paloma LLaneza (technical and legal) lead to the conclusion that ICAM’s “Legal Aid Solution” is compliant with EU data protection law. The evaluation confirmed that ICAM processes only personal data strictly necessary to fulfil its legal obligation and that it puts quite some emphasize on implementing strong technical and organisational measures ensuring maximum confidentiality, integrity and availability of all personal data processed.
ICAM is the first public body to be awarded a European Privacy Seal.
Estupor
Haciendo mío el título de la nueva sección de Bertovisión “Estupor”, me meto en un charco siendo consciente de que me pueden sepultar en el barro. Aunque, bien mirado, como no soy una blogger de culto veo difícil ofender a nadie si digo que me parece inadecuado el tono de la entrada de Enrique Dans y que discrepo de lo que cuenta el compañero David Bravo sobre la cuestión de la sentencia dictada de conformidad en el asunto Infopsp.
En cuanto a la primera, desconozco si Dans tiene datos que los demás no tenemos y le consta que hay un interés manipulador o mendaz en todos los medios de comunicación que han dado la noticia. Si, por el contrario, toda la base para llamarles mentirosos a cuello vuelto se basa en la incompleta información que el condenado da en su blog, me va a permitir que le diga que se le ha ido la mano bastante. Porque una cosa es llegar un acuerdo y otra cosa es tener la sentencia dictada y notificada en la mano, que uno no se va con la sentencia puesta a casa. Aún no he conseguido ver la fecha de la sentencia ni la de notificación a las partes. Si alguien tiene la amabilidad de mandármela con mucho gusto le daré la razón a Dans si lleva fecha de 24 de noviembre. Si no, espero que Dans se retracte.
En cuanto a las dos entradas del compañero Bravo sobre este tema, resulta difícil no hacer un apunte a su afirmación “La verdadera noticia es que una persona se ha declarado culpable de algo que no era delito según el 100% de los jueces que habían resuelto anteriormente casos idénticos al suyo”. Como bien sabe el compañero Bravo estas sentencias no crean jurisprudencia y por lo tanto no sujetan a ningún otro juzgado o tribunal en el futuro, que son libres de valorar la prueba que se les aporta y tomar una decisión. La culpabilidad o la inocencia es algo que no depende de los hechos, como cualquier abogado sabe, sino de los hechos probados y de la aplicación de la ley a los mismos.
Creo que es de radical importancia aclarar este punto, ya que, parafraseando las informaciones de los fondos de inversiones, “absoluciones pasadas no aseguran absoluciones futuras”. Sé que es políticamente incorrecto decirlo pero los que nos dedicamos a esto del Derecho no hacemos ningún bien diciendo que las descargas son legales y generando confusión en lugar de dar luz.
Es de justicia distinguir: el P2P es un ilícito civil siempre. Ni con forceps vamos a conseguir que se considere copia privada un screener ¡seamos serios! ni la copia de la copia de la copia que nos descargamos. Que no sea delito no lo hace menos ilegal. Pero es que cuando hay ánimo de lucro, es delito. Y, sigamos siendo serios ¿cuántos jovenes de la edad del imputado conocemos que se están forrando con la publicidad de sus páginas y encima libres de impuestos? No estamos hablando de un dinerillo para tomar un cafetín.
Era sólo una cuestión de tiempo que alguien fuera condenado por éstas páginas que “facilitan” las descargas (tanto da si es en contra de la voluntad del imputado, como si es con su conformidad, que no es otra cosa que una asunción de culpa) como es una cuestión de tiempo que los ingresos por publicidad se consideren ánimo de lucro a efectos penales ¿o de qué viven las televisiones? ¿de lo que les pagamos los televidentes? ¿qué ha pasado con la prensa escrita cuando la publicidad se ha desplomado?
Es bueno aclarar estas cuestiones a los que se nos acercan a preguntar. La obligación de un abogado es identificar el riesgo legal de la actividad de su cliente y, desde la independencia y el rigor, aconsejarle. Luego es él el que decide correrlo y pechar con sus consecuencias. Nuestra es la obligación de defenderlos, muchas veces de ellos mismos, pero nunca debemos sustituir su voluntad. Si no estamos de acuerdo con ellos, renunciamos a su defensa, y si ellos no les gusta cómo les aconsejamos, se buscan a otro en el que confíen más.
Me desagrada, lo confieso, la posición en que se está dejando a la compañera que ha defendido a Kuve, que no sé ni quien es y, como es obvio, de nada la conozco. Sin ver los autos no me atrevería a insinuar que, por su inexperiencia no le ha dado el mejor consejo. Creo que la entrevista que David Bravo realiza al condenado (que ya no imputado) no es suficiente para tomar razón del pleito y parece más una excusatio del condenado, que se ve, no se por qué, en la necesidad de justificar su decisión. Que aguante la vela y deje de buscar excusas en la inexperiencia de su Letrada, en su edad, mientras pide que sean otros los que se enfrenten al sistema, aguanten la pena de baquillo y los nervios de una imputación: -”quedaos vosotros en la barricada que ya si eso nos vemos un día de estos”
Y mi último estupor es el de escuchar que ésto es un golpe a la cultura libre ¿De verdad que la gente que defiende la cultura libre considera que esto socava de alguna manera sus postulados? Yo había entendido hasta ahora que ésta se basaba en apoyar un nuevo concepto de propiedad intelectual, que permitiese al autor elegir si quiere o no tener intermediarios y cómo y por qué se le remunera. ¿O es que los que se van a grabar al cine para luego “compartirlo” lo hacen todos por amor al arte? ¡Pá defensa tan cutre nos hemos quedado! Con un discurso de defensa de la legalidad de lo que son conductas contrarias a la ley vigente no se va ni a la vuelta de la esquina.
Si lo que se pretende es ser un lobby potente hay que levantar la mirada y trabajar por un cambio legislativo, que no llegará si entendemos que esta sentencia de verdad tiene algo que ver con tanta y tanta gente imaginativa y brillante que desarrolla en código abierto o que pone a disposición de los demás, bajo sus condiciones, sus fotos, su música, sus textos.
Como no tengo, ni mucho menos, el altavoz de El País, supongo que nadie llamará a esto publi-reportaje.
“Sáfate” en días

La cochambre legal de Estados Unidos es directamente proporcional al minutón que los grandes despachos le pegan a sus clientes. Frente a disoluciones de un día para otro de despachos centenarios como Heller Ehrman (a su web aún no se lo han notificado a pesar de que el mundo de los blogs jurídicos ya se ha llenado de posts al respecto), hay algunos que sobreviven a golpe de ayudar a la gente a “safarse” de su cónyuge.
Visto en El Pito doble
Carroñeros
Veo la noticia “Decenas de abogados ofrecen sus servicios a los familiares de los fallecidos en el accidente aéreo de Barajas” y me avergüenzo de pertenecer a este gremio.
Nadie después de haber perdido a toda su familia está en condiciones de elegir la mejor y más independiente defensa legal, sólo de llorar a sus muertos. Aunque precisamente es en este estado de aturdimiento cuando conviene engancharlos y prometerles venganza, sangre e indemnizaciones millonarias.
De pena.
Mundo IPREM
Por mucho o poco que uno trabaje en una bitácora (y hace tiempo que trabajo en esta tirando a bien poco) nunca está en posición de prever qué será lo que atraiga a las gentes a sus playas (me siento como Tom Hanks en Náufrago).
Parece ser que, en el caso de esta bitácora, no son las escasas entenderas y menor interés en lo que dice su autora, sino su capacidad de localizar cada año en la ley de presupuestos los valores del IPREM y cortarlos y pegarlos en un post. Cada año a principio de ejercicio nos escriben los del hosting para decirnos que o contratamos más capacidad o nos mandan al limbo de la web, allí donde los blogs abusones van a purgar sus pecados.
A todos aquellos que dejáis preguntas sobre este apasionante tema, os tengo que advertir que no tengo ni la más remota idea de como se aplica, se calcula, se pliega y se mutiplica. No es falta de educación el no contestaros, es vergüenza torera. Dejo vuestros comentarios por si un alma caritativa que sepa del tema quiere contestaros. Nada más. Aunque permitirme un consejo: en las cosas de los dineros y, en general en la vida, es preferible pagar por el consejo de un profesional; así, si se columpia, siempre le podréis exigir por un trabajo mal hecho.
Pero si preferís el riesgo, adelante. Y si alguien quiere prestar sus servicios de asesoramiento de manera gratuita, tiene un monton de consultas sobre el IPREM sin resolver. Al menos si no es pagado, a lo mejor es agradecido con un jamoncito.
Burnout
Volvemos de vacaciones y el que no sufre un síndrome es que es un soso. Uno puede elegir entre el post-vacacional, el de burnout, o el de agotamiento post-chiriguitero, dependiendo de la capacidad adquisitiva de cada cual.
Tan vacios están los periódicos de noticias y tan extendido el tema, que me escribe un cliente soltándome un marrón a la voz de “espero que no estés con la gilipuertez esa del síndrome post-vacacional”. A lo que, por supuesto, contesto que claro que no, que los abogados estamos hechos de granito castellano y que estas cosas no nos afectan.
Con la curiosidad picada por saber si me encuentro entre los grupos de riesgo, descubro que el nombre de burnout sydrome lo acuñó en 1976 la psicóloga social Christine Maslach por ser el que utilizaban de forma coloquial los abogados californianos para describir el proceso gradual de pérdida de responsabilidad profesional y desinterés cínico entre sus colegas (¿de qué me sonará esto?).
Me entero en el curso de este trabajo de investigación googleliano que, según Francisco Alonso-Fernández, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, el trabajo en la Edad Media era algo deleznable, que “todos hacían lo imposible por eludir”, lo que vino a jorobarse con la Reforma protestante del siglo XVI a partir de la cual en algunos países pasó a ser algo honroso.
Y digo algunos porque, según Alonso-Fernández, uno de los países que siguió oponiendo más resistencia a la introducción del trabajo en la cultura occidental fue España, que en el siglo XVII “ocupaba una posición privilegiada para desarrollarse como país sin necesidad de universalizar esta práctica”.
Creo que el Profesor Alonso-Fernández se queda corto en la cronología. Aquí la gente no está quemada por trabajar sino por no poder continuar la larga tradición del Lazarillo que tan bien ha representado el sector inmobiliario los últimos años: la tradición de trabajar lo justo para ir andando.
El Google que todo lo ve
Si planeas cometer una locura, no busques información sobre cómo hacerlo desde el ordenador de tu casa: la policía luego descubrirá que has preguntado a Google cosas tan sencillitas como “venenos que maten sin dejar rastro” o “cómo conseguir una pistola sin que nadie sospeche de que quiero matar al perro del vecino”; y a ver cómo explicas después que tú no tienes nada que ver con la muerte del chucho. Como muestra un botón: Melanie McGuire se cargó a su marido, lo desmembró y lo guardó en tres maletas. La descubrieron por sus búsquedas en el omnipresente Google.
Este “sucedido” no es reciente pero sí lo es la vuelta de las vacaciones de verano, uno de los períodos en los que más divorcios se producen en este país, seguido muy de cerca por las encantadoras fiestas familiares de Navidad. Así que, si a alguien se le están pasando ideas raras por la cabeza, que se contenga. Si no es por el mandamiento de “no matarás” al menos que sea por Google.
Perry Mason
Un recuerdo de la niñez que no recuperé hasta terminar la carrera me situaba en el despacho de mi abuelo los domingos por la tarde jugando a los juicios. Recuerdo que el código, la ley, la biblia para jurar, el centro de la sabiduría judicial lo constituía un ejemplar del Diccionario Cuyás, una de las pocas cosas que conservo de él aún hoy.
Y todo por ver Perry Mason. De ahí supongo que me habrá quedado la afición a las películas y series de abogados.
Pero una cosa es el entretenimiento y otra que esto de la toga en España se parezca en algo a Boston Legal, Justice o Shark. Ni las conversaciones de pasillo son tan ingeniosas, ni se dedican todos los recursos de un despacho a llevar un solo caso, ni -dicho sea de paso- te llevas el 50% de una indemnización por daño moral de 100 millones de dólares. Me veo en la obligación de advertíroslo a aquellos que ahora andéis jugando a los juicios, a golpe de Wii -no os veo con el Cuyás, la verdad-.
El que venga que lo haga sabiendo a que se expone.
La concesión del teléfono
A mí me enseñaron en el colegio que leer era sufrir. No sé si por pertenecer a una cultura de tirarnos a la calle o por ser una inculta, la verdad es que los clásicos de lectura obligatoria hicieron que tuviera aborrecimiento por una actividad que, con el paso de muchos años, se ha revelado como una de mis favoritas.
Descubrí que, como todo deporte, la lectura requiere fondo y ese fondo se gana poco a poco. Como los libros pseudohistóricos que ahora se llevan tanto no me gustan gran cosa, para recuperarme de las pruebas lectoras más duras, me he dado a la novela negra. Y de entre sus grandes autores me he enganchado a Andrea Camilleri, a su personaje, el comisario Montalbano, y a sus narraciones de la Sicilia profunda que se parece tanto a como nosotros éramos hace nada.
Una de las obras de Camilleri sin Montalbano es La concesión del teléfono, un divertido libro repartido entre la correspondencia que se mandan y las conversaciones que mantienen los personajes de la novela en la Italia de finales del XIX a cuenta de una petición para instalar una línea telefónica. Las cartas y comunicaciones están llenas de ese lenguaje administrativo y judicial tan pomposo y redicho, que, sorprendentemente, seguimos usando los abogados sin que se nos caíga la cara de vergüenza.
Los detalles de la instalación de la línea nos recuerdan que hace 100 años no sólo no había internet, sino que no había ni interconexión: la línea se instalaba físicamente entre dos terminales que sólo podían comunicar la una con la otra. Los detalles técnicos y las complicaciones para obtener los permisos para poner los postes eran más complicados que la obra de El Escorial.
Y todo esto en medio de una Italia llena de revueltas, de Prefectos pirados que le dan a la Cábala, de Carabineros enfrentados a la Policía, y de mafiosos al estilo Corleone que lo mangonean todo con enorme habilidad y medias palabras. En fin, que el protagonista monta un fregado importante para instalar la línea “punto a punto” ¿Para qué? ¡A leer el libro!