En este país le estamos dando la vuelta al marcador. Que la Obregón con sus recauchutes, sus chulazos y su hijo maleducado, aparezcan en la misma investigación penal que la Presidenta del Tribunal Constitucional, vía abogada-presunta-asesina-de-esposo-informático, es de episodio de “Sin tetas no hay paraiso”.
Pero, tristemente, ahí estamos. Y aunque el Tribunal Supremo no encuentre indicios de delito en la actuación de Casas, debería haber una norma que regulara las salidas dignas a este tipo de papelones. Ah, se me había olvidado que eso ya lo imponía el sentido común.
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