Un recuerdo de la niñez que no recuperé hasta terminar la carrera me situaba en el despacho de mi abuelo los domingos por la tarde jugando a los juicios. Recuerdo que el código, la ley, la biblia para jurar, el centro de la sabiduría judicial lo constituía un ejemplar del Diccionario Cuyás, una de las pocas cosas que conservo de él aún hoy.
Y todo por ver Perry Mason. De ahí supongo que me habrá quedado la afición a las películas y series de abogados.
Pero una cosa es el entretenimiento y otra que esto de la toga en España se parezca en algo a Boston Legal, Justice o Shark. Ni las conversaciones de pasillo son tan ingeniosas, ni se dedican todos los recursos de un despacho a llevar un solo caso, ni -dicho sea de paso- te llevas el 50% de una indemnización por daño moral de 100 millones de dólares. Me veo en la obligación de advertíroslo a aquellos que ahora andéis jugando a los juicios, a golpe de Wii -no os veo con el Cuyás, la verdad-.
El que venga que lo haga sabiendo a que se expone.
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Makiavelojohn
Septiembre 19th, 2007 at 8:06
Con el wii puedes aprender a mover los brazos, a soltarte, he probado el juego y por lo menos ejercicio físico haces.
Un saludo.