La concesión del teléfono

31Aug2007 Archivado en Ejerciendo, Ley y literatura

A mí me enseñaron en el colegio que leer era sufrir. No sé si por pertenecer a una cultura de tirarnos a la calle o por ser una inculta, la verdad es que los clásicos de lectura obligatoria hicieron que tuviera aborrecimiento por una actividad que, con el paso de muchos años, se ha revelado como una de mis favoritas.

Descubrí que, como todo deporte, la lectura requiere fondo y ese fondo se gana poco a poco. Como los libros pseudohistóricos que ahora se llevan tanto no me gustan gran cosa, para recuperarme de las pruebas lectoras más duras, me he dado a la novela negra. Y de entre sus grandes autores me he enganchado a Andrea Camilleri, a su personaje, el comisario Montalbano, y a sus narraciones de la Sicilia profunda que se parece tanto a como nosotros éramos hace nada.

Una de las obras de Camilleri sin Montalbano es La concesión del teléfono, un divertido libro repartido entre la correspondencia que se mandan y las conversaciones que mantienen los personajes de la novela en la Italia de finales del XIX a cuenta de una petición para instalar una línea telefónica. Las cartas y comunicaciones están llenas de ese lenguaje administrativo y judicial tan pomposo y redicho, que, sorprendentemente, seguimos usando los abogados sin que se nos caíga la cara de vergüenza.

Los detalles de la instalación de la línea nos recuerdan que hace 100 años no sólo no había internet, sino que no había ni interconexión: la línea se instalaba físicamente entre dos terminales que sólo podían comunicar la una con la otra. Los detalles técnicos y las complicaciones para obtener los permisos para poner los postes eran más complicados que la obra de El Escorial.

Y todo esto en medio de una Italia llena de revueltas, de Prefectos pirados que le dan a la Cábala, de Carabineros enfrentados a la Policía, y de mafiosos al estilo Corleone que lo mangonean todo con enorme habilidad y medias palabras. En fin, que el protagonista monta un fregado importante para instalar la línea “punto a punto” ¿Para qué? ¡A leer el libro!

Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a través del feed RSS 2.0. Puedes dejar un comentario, o trackback desde tu web.
----------------------------------------------

Deja un comentario

Acerca de Palomallaneza.com

Esta es el blog personal de Paloma LLaneza. Gracias por visitarlo. Para comentarios, sugerencias o contactar conmigo: info[arroba]palomallaneza.com


Publicidad