Paloma Llaneza

Desde la tanqueta

Gracias al croquis del incombustible Txetxo he conseguido llegar a la sala de la Casa de Campo donde se celebra el Juicio del 11-M.

Nada más llegar me entero de que hay dos imputados en huelga de sed y confundo a Victoria Prego con una señora de la limpieza, vestida como va en tonos verde quirófano. Parece que hay novedades: hay varios en huelga de hambre y sed como estrategia para suspender la vista. Rafa y los españoles no se apuntan.

Gómez dicta una resolución in voce en la que informa que ponerse en huelga de hambre constante la vista oral integra la “conducta inconveniente” a la que se refiere el artículo 687 LECrim, por lo que, no sólo no suspende, sino que les apercibe de que serán expulsados temporal o definitivamente del juicio oral y que se continuará el mismo en su ausencia.

A la vista de lo dicho, el Egipcio ha decidido ponerse el chándal verde del Carrefour cubriéndose la cabeza, como un Julián Muñoz cualquiera a la salida de los juzgados. Unos se ponen en huelga de hambre por amor y otros para suspender un juicio. Mira a su abogado que está leyendo una carta probablemente con sus instrucciones. Se ha dormido contra el cristal blindado. Ahora se ha caído sobre un coimputado. Parece que intenta provocar su expulsión de la sala. Visto que no funciona, se despereza. Otro de chándal se tira en el banquillo todo lo largo que es. Charla animadamente con los chicos de la celda. Gómez no interviene.

Mientras, la fiscal pregunta a los peritos sobre Mina Conchita. Nos proyectan un video promocional de Mina Conchita “Ciudad de vacaciones” al que sólo le falta la música de Verano Azul. Cuando toca la pericial de los móviles, Rafa se adelanta al primer banco desde donde toma notas con fruición.

Aquí hace un frío que pela. Descanso al fin, pitillo a la puerta, los chicos de la prensa salen chutando detrás de un informe pericial (EL informe pericial). Uno de los letrados informa de que sólo les sueltan 200 de los 600 folios del bendito informe. El resto, parece, a informarse en secretaría. Idas y venidas de los letrados a calabozos para averiguar si sus defendidos se incorporan o no a la huelga de hambre.

Entro y me siento ¡Gran emoción!, levanto la mirada y Gómez está de pie, a mi lado, apoyado en los estrados de la acusación charlando con la Prego. Hablan de la huelga de hambre y sed. Gómez le informa de que en la enfermería del Tribunal hay goteros de salino. Por si nos da una lipotimia a los presentes o a los imputados. Estoy por pedir unas mantas o que bajen el aire acondicionado.

Retomamos la vista. Les toca a las defensas. Seguimos a vueltas con los teléfonos móviles y las cabinas de Avilés.

Trashorras nos enseña su espalda hasta un punto de su anatomía que ninguno querríamos tener a la vista, mientras uno de los imputados árabes sigue pegándose una siesta como parte del numerito de la huelga de hambre. Avisan a Gómez, ya lo ha conseguido: le expulsa y ordena que, en su caso, se le hidrate.

Interviene Chalaris y comienza el baile de folios y de preguntas incomprensibles. Gómez hace un ejercicio de paciencia. No sabemos si es que no se maneja con el idioma, o su problema es que no se maneja con la defensa. Le reconviene Gómez. Abruptamente ya no tiene más preguntas.

Por fin interviene un Letrado al que se le entiende todo. El Guardia Civil visiblemente cabreado en la línea del que comentó que “eso no lo sabía ni Dios”, afirma que 15 segundos de llamada bastan para “acabar una relación sentimental”. Mientras, el egipcio menea a media pecera para tirarse a dormir, probado sistema de expulsión. Lo consigue al fin y es expulsado.

Se levanta la sesión hasta la tarde.

Categories: Ejerciendo, Juicio 11M, Personal, Procesos históricos

Tomelloso’s beat » « La vida es corta…

4 Comments

  1. Muy amena la crónica Paloma. Una curiosidad: ¿te has acreditado como periodista, como letrada, como blogger, como público o como todo ello a la vez ;-)?

  2. Gracias, Javier. Aunque entré de la mano de un periodista, lo cierto es que me acredité formalmente como lo que era: como público. Ya que no iba a actuar, no tenía sentido identificarme como Letrado. Y como blogger, me temo,aún no han emitido acreditaciones.

    Una vez dentro, uno no deja de pensar como un abogado y de tomar notas como un blogger. Gracias a la Ipaq la cronica ha salido tal cual se fue produciendo. Meter un portátil me parecía mucho.

    En fin, que si te animas, tengo croquis para llegar. Con los nuevos túneles de Gallardón, sin él no se llega.

  3. Te ruego que sigas con estas crónicas judiciales, no te imaginas lo amenas que resultan :)

  4. somos unos alumnos de bachillerato que vamos el martes al juicio como publico y no sabemos muy bien como llegar ¿nos podrias ayudar? puesto que somos mucho iremos en metro. gracias

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