Enrique Murillo en su crónica “El turista judicial” publicado en la edición Cataluña de El País, sufre en sus propias carnes lo que es el día a día de los juzgados, alejados de la riqueza de medios del juicio del 11-M.
Es de agradecer que sea alguien no sospechoso el que resalte esta evidencia como ciudadano, cronista y testigo en dos procesos por lesiones de tráfico. En su primer juicio nos describe a un juez que ata corto, a abogados que desconocen el siginificado del punto y seguido y las esperas interminables. En el segundo, un ir y venir de y hacia funcionario inexistente, salas de vistas ocultas al ojo humano y, al fin, una suspensión que le fue notificada 24 horas después de todo este trajín.
Como en “Las 12 pruebas de Asterix“. Digno de leerse.
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SebastianDell
Abril 3rd, 2007 at 12:59
O en cierto modo, “El Proceso” de Kafka.
SebastianDell
Abril 3rd, 2007 at 13:00
Prometo que el comentario fue hecho previo a la lectura del artículo, donde de hecho, éste menciona el citado título.
Paloma LLaneza
Abril 3rd, 2007 at 18:06
Sebastián, a mi la lectura de El Proceso de Kafka me angustió horriblemente. Me recuerda más a los estados policiales tipo La vida de los Otros (http://bitacora.chiquiworld.com/2007/03/19/la-vida-de-los-otros/)
Los juzgados españoles, en cambio, ponen más bien a prueba mi resistencia física y psíquica :), que no es moco de pavo…