El mundo digital nunca deja lugar al descanso. Cuando alguien crea y perfecciona un algoritmo de búsqueda, siempre hay otro que busca como aprovecharse de él para salir el primero de la lista.
Un paso más allá es asociar una palabra a una página y hacer que al teclear la primera aparezca referenciada la segunda, asociando un término a una web que ni tan siquiera lo contiene. Si, por ejemplo, a la palabra “asaltacunas” en este blog le asocio un vínculo de una web decentísima y si consigo que muchos vean este blog o que muchos hagan lo mismo, esa web moralmente irreprochable aparecerá la primera en Google cuando introduzca la palabra en cuestión.
Si pongo “ladrón” y lo enlazo a la página de la SGAE ¿cometo algún ilícito? ¿Ejerzo, por el contrario, mi legítimo derecho a la libertad de expresión?
La SGAE, por lo pronto, considera que esta actitud y el animar al Google bombing que realizó Merodeando ya hace unos años es susceptible de ser considerado como injurioso. Aparte de entender que esta actitud, de ser algo, sería calumniosa -y que cabría la exceptio veritatis-, me pregunto si nuestro Derecho esta preparado para estas figuras.
Lo que si creo es que la analogía no da para tanto.
Esta es el blog personal de Paloma LLaneza. Gracias por visitarlo. Para comentarios, sugerencias o contactar conmigo: info[arroba]palomallaneza.com
julio
Marzo 27th, 2007 at 14:51
Asegura Goolgle en su blog que ha conseguido ‘minimizar’ el error que permite realizar este bombing. Si nos paramos a pensar un momento, para solucionarlo, los técnicos de Google han tenido que pasar de darnos sólo un resultado a darnos ‘la opinión de Google’.
¿Que os parecería si el navegador GPS os llevara por donde creyera oportuno sin consultarnos?