Luego te lo cuento si hace falta
Sentado de medio lado con un brazo colgando por detrás del respaldo, con el micro en la mano en plan crooner, veo en directo el interrogatorio del Fiscal a Mouhannad Almallah ‘Dabas’ en el juicio del 11-M. Tutea a la Fiscal (¿será porque es mujer?) y le pospone la respuesta como si se fueran a tomar un café después. Ahora nos relata como arregla electrodomésticos. Ahora como es simpatizante de los Hermanos Musulmanes. Va sobrado. Le pregunta un Letrado de la acusación particular, es un hombre, se pone más recto y baja el tono. Dice que se dió de alta en el PSOE después de los atentados. El Presidente de la Sala dirige este interrogatorio dentro de los límites de su función y hace indicaciones al Letrado de cómo ha de preguntar. Es sorprendente el manejo que tiene del Sumario.
No es que haya estado en la Sala: como en el canal 24 horas de Gran Hermano, es posible ver este juicio en directo a través de Internet. No es la única modernez que tiene este juicio. No es habitual ver a los miembros del Tribunal con portátiles delante (alguno de sus miembros se le nota un poco tenso con el pirrinchi). Nunca he visto antes que no sea necesario que se levante un oficial del juzgado a exhibir un documento, y que, en su lugar sea proyectado en una pantalla de plasma. La traducción simultánea inalámbrica no se ve tampoco todos los días por estos pagos. El que llegue tarde a las declaraciones en tiempo real, puede consultar los títulares que la resumen.
Si no fuera porque no nos podemos levantar en los juicios, pasearnos y gritar “argumentativa”, es la primera vez que veo en este país un juicio tan mediático e internáutico. A pesar de que comprendo que hace falta paciencia para seguir un proceso tan largo, creo que es una oportunidad inigualable para que los ciudadanos conozcan el modo en que se desarrollan aquí los juicios penales.
Ahora más que nunca podemos decir: ¡audiencia pública!
2 comentarios a 'Luego te lo cuento si hace falta'
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Cierto que da cierta envidia ver el despliegue de medios técnicos en este juicio, cuando en las vistas corrientes nos encontramos con lo de siempre, esperas inacabables y evitables, suspensiones absurdas, citaciones chapuza etc. que se solucionarían con tan solo un poquito de tecnología.
Y para más inri no podemos gritar ¡protesto!
Javier Muñoz
22 Feb 07 a las 9:08
otro aspecto a tener en cuenta, aparte de lo ya con tanto acierto comentado, es el que se haya reservado un lugar para los familiares de los acusados y se haya ignorado el derecho de los familiares de las victimas a tener tambien un lugar en la sala.
manuela gámez arenas
22 Feb 07 a las 14:32