Impresoras cotillas
A veces cuando uno reseña estas cosas, parece que somos de ese tipo de gente que se empaqueta la cabeza con papel de aluminio para que no le lean los pensamientos. Pero es que me entero a través de APEIRON de que la Electronic Frontier Foundation está censando las impresoras que introducen un código que permite que cualquier documento por ella impreso quede marcado y así univocamente identificado con la impresora.
La EEF ha comprobado que las impresoras de la lista que incluyen en su proyecto Machine Identification Code Technology dejan una traza de puntos amarillos no visibles que permiten este seguimiento.
Parece que el Gobierno de los EEUU están haciendo uso de estas marcas para evitar falsificaciones documentales y su Servicio Secreto aprovecha de paso para identificar individuos trazando impresoras.
La verdad es que con estas cosas no hacen más que darnos trabajo a los abogados y preocupación a los que nos hemos creído que el Derecho está para limitar y evitar un Estado orweliano. Y digo “un” porque entre la vigilancia electrónica consentida por la USAPA y estas medidas todos estamos sometidos a la jurisdicción universal, no la de la Audiencia Nacional, sino la de Estados Unidos.
Y ya para preguntarme cosas, si dato personal es cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables ¿deberíamos pedir a quien tenga capacidad de identificar de manera unívoca al que imprime con lo impreso -si es posible llegar tan lejos- que dé de alta el fichero? Es por chinchar.
En fin, que por sus impresiones les reconoceréis.
2 comentarios a 'Impresoras cotillas'
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Efectivamente, hace años que a la industria de la impresión en color se le pidio la inclusión de un ‘canal subliminal’ en cada una de las impresoras en color que se fabricaran para ‘perseguir’ la copia de papel moneda; o por lo menos estos son los motivos que se esgrimen por parte de los fabricantes.
Julio
1 Feb 07 a las 22:03
[...] Se ha escrito un crimen 2.0. ¿Qué sería de las películas y novelas negras de esta generación si no fuese por estos detalles? Lo de coger al asesino porque la vieja máquina con la que escribía los anónimos de sus fechorías presentaba un defecto en alguno de sus tipos es un clásico. Ahora, en respuesta a esa demanda literaria, los fabricantes de impresoras comienzan a darnos motivos para seguir cogiendo al malvado. Paloma Llaneza apostilla brevemente sobre el mismo asunto. [...]
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3 Feb 07 a las 6:51